La serie Parque Natural está compuesta por doce fotografías en las que se ofrecen diferentes vistas de un parque natural ficticio. Un camino y un río recorren cada imagen, proponiendo una ruta por una sucesión de escenas: paisajes idealizados construidos a partir de estereotipos, referencias pictóricas y herencias visuales con las que se ha construido nuestra mirada sobre la naturaleza a lo largo de la historia. Los métodos utilizados para la creación de estas imágenes aluden a la época del pictorialismo fotográfico del siglo XIX, cuando la fotografía, recién inventada, busca sus propios lenguajes y hereda inevitablemente los códigos de la pintura. Cada imagen está compuesta digitalmente a partir de una biblioteca de fotografías de elementos de la naturaleza. Este archivo fotográfico está creado desde mi entorno próximo, como si de una cartografía personal se tratara, y se fusiona utilizando fondos azul-croma, métodos propios de los efectos especiales del cine. Cada fotografía de Parque Natural es el resultado de un imaginario que recoge diferentes capas y niveles de lectura, entremezclando la relación sensible con el entorno, la mirada personal, proyecciones históricas sobre el paisaje, lo sagrado, lo mitológico, lo político y la mirada analítica de la ciencia.

El concepto de parque nacional aparece en el siglo XIX. Un parque nacional puede definirse como un espacio institucionalizado dentro de la naturaleza, preservado en un supuesto estado originario, una especie de edén a medida de las inquietudes culturales de una época. Aquí se produce un paralelismo entre el concepto de monumento y paisaje. Un monumento construye una memoria ensalzando unos valores y es la escritura de la historia desde un determinado punto de vista, una imagen producto de una ideología. Se puede dar un efecto de monumentalización del paisaje cuando se convierte en depósito de esos valores representando un paraíso perdido que conecta con orígenes míticos. Parques nacionales, naturales y espacio protegidos son variaciones del mismo concepto pero atendiendo a las relaciones históricas con el medio, específicas de cada territorio.

En esta época Estados Unidos pone la mirada sobre sus enormes extensiones de tierra, que ya han sido retratadas por sus pintores paisajistas, influenciados por el romanticismo europeo. Yellowstone es el primer parque nacional y el primer territorio no expuesto a la velocidad con la que la revolución industrial va modificando y explotando los entornos naturales. Estos planteamientos son rápidamente importados a Europa. Por ejemplo, en Francia, los pintores de la escuela de Barbizón, plantean la necesidad de proteger los bosques de Fontainebleau de las sistemáticas talas, mientras que el macizo montañoso Picos de Europa se convierte en el primer parque nacional de España. La montaña pasa a ser el icono protagonista de los parques, el sentimiento de lo sublime; la inmensidad de su escala lo convierte en una atractiva imagen que, sumada a la revolución del transporte con el ferrocarril, propicia la industria del turismo. El Grand Tour, previamente destinado a las élites europeas, se populariza y la experiencia del viaje empieza a ser más accesible.

En Parque natural 1, un camino nos dirige la mirada hacia una lejana montaña, una maqueta realizada al modo de los escenarios del teatro o del cine, aludiendo al icónico monte Cervino. En Parque natural 2, un arremolinado cielo sobre la montaña evoca la furia de los dioses del Olimpo, quienes originaron los relatos mitológicos occidentales. Desde el renacimiento, la pintura ha escenificado los mitos en localizaciones naturales, bosques, ríos, etc. Por eso, a lo largo de la serie Parque Natural he representado igualmente mitos clásicos pero utilizando sus epónimos botánicos, las denominaciones científicas de plantas nombradas a partir de las divinidades. Así, el relato del racionalismo taxonómico de la ilustración se funde con el mito. (ej; Mercurio – Mercuriales perennis).

Como señala el geógrafo Denis Cosgrove, la invención de la perspectiva implanta una supremacía del sentido de la vista en el renacimiento, al identificarse visión y conocimiento. La perspectiva instaura una racionalización y sistematización del espacio, todo es susceptible de ser representado y acotado mediante coordenadas. Al mismo tiempo, los usos territoriales de la época feudal dan paso a una era de apertura en cuanto a propiedad y explotación, a lo que se suma el descubrimiento, exploración y explotación de nuevos territorios, como el continente americano por parte de Europa. Estos cambios proliferan la producción de cartografías, mapas de delimitación de territorios y sobre todo, el auge del género pictórico del paisaje. En Parque natural 7, se ponen en práctica las pautas que Leonardo da Vinci señala en referencia a la perspectiva aérea, una variante en la que la geometría es sustituida por la recreación atmosférica utilizando el color, los tonos claros y azulados denotan la lejanía. En la imagen, el paisaje se extiende literalmente hasta el espacio exterior, siendo la luna el punto de fuga, pero su imagen se acerca hasta el primer plano por medio de su reflejo en el agua. Este artificio visual, que tendrá su máxima expresión en el barroco, funciona en la imagen para representar el sueño de Endimión. Cuenta el mito que Selene, diosa de la luna, se enamora del hermoso pastor Endimión y que mientras él duerme, la diosa lo acompaña reviviendo cada noche un romance de ensueño. En la fotografía, el romance se produce cuando la luna, con su reflejo en un charco de agua, se acerca hasta la flor Endymion hispanicus, planta epónima del mitológico pastor.

El carácter visual del origen de los parque naturales nos remite al encuadre, a la ventana, algo que inevitablemente nos hace pensar en lo que queda fuera del marco, el fuera de campo. Vemos que en la historia de su creación han sido mayoritariamente lugares colonizados, regiones de imperios, territorios donde se aplica la tabula rasa, borrando los relatos y sistemas de relaciones previos, un proceso donde lo trágico está implícito. En Parque Natural 8, desde el mito de los trabajos de Hércules, en el que él debe partir hacia el inframundo, se alude al imaginario de la aventura, de lo exótico, la isla desierta. La escena representa la vuelta de Hércules desde el inframundo una vez capturado el can Cervero, vuelve de una versión exótica de la Isla de los Muertos de la pintura simbolista de Arnold Böcklin, donde exuberantes palmeras sustituyen a los fúnebres cipreses.

Toda cultura se ha desarrollado y evolucionado en mayor o menor medida gracias a la explotación de los recursos naturales, si bien es a partir de la revolución industrial cuando esta explotación se vuelve más agresiva y global. Una montaña, un río o un árbol, pueden ser el vehículo hacia lo sagrado y trascendental, del mismo modo que pueden ser materia prima para la producción. La tristeza de Ceres, diosa de la agricultura, en el mito de Proserpina parece ser muy representativa de esta época. Parque natural 6, ambientada en un paisaje invernal, narra en su versión romana el rapto de Proserpina. La desesperación de Ceres por encontrar a su hija Proserpina raptada por Hades en el inframundo, paraliza el ciclo de la naturaleza provocando un eterno invierno. Para parar la agonía de la tierra, Júpiter envía a Mercurio en busca de Proserpina y es en ese momento cuando brota de nuevo la primavera. En la imagen, la escena mitológica viene representada por la especie acuática Proserpinaca palustris acompañada de la Mercurialis perennis.

La naturaleza ha sido el nexo con lo trascendental en múltiples culturas. En concreto, la mística ha utilizado el paisaje como figura metafórica y espiritual. Parque natural 9 hace referencia a esta proyección sobre el paisaje, con la figura mística creada por San Juan de la Cruz de “la noche oscura del alma”. En su “monte de perfección” plantea un recorrido hacia la purificación del espíritu, con un parada en una cueva que invita al retiro eremita, un lugar para el silencio y vaciamiento de los sentidos. El paisaje nocturno es un estado espiritual buscado en la mística, una atmósfera que es representada en la pintura española del barroco con su característico tenebrismo.

En definitiva, Parque natural plantea un paseo por 12 paisajes explorando los mecanismos de construcción de nuestra mirada sobre la naturaleza pero, sobre todo, intenta ofrecer la sencilla experiencia sensorial de un paseo.

 

 

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